Que las redes de distribución eléctrica; las de media, alta y muy alta tensión no tenían capacidad para distribuir toda la energía que fueran capaces de producir las renovables era algo que ya se cuestionaba hace una década. España tiene una red de distribución al uso del Oligopolio y precisa de una planificación e inversiones para que puedan disponer de capacidad para transportar la energía que las tecnologías que se avecinan; provenientes de la repotenciación de los primeros parques eólicos o de los fotovoltaicos, de la puesta en marcha de nuevos parques eólicos mar adentro; del autoconsumo sobre tejado en fotovoltaica y de la expansión de la combinación de la agricultura y la agrovoltaica, por no decir de la producción hidráulica en centrales con elevación. Hay aún mucha renovable por implantar que combinada con el almacenamiento de ésta puede desplazar buena parte de la energía que aún se produce con combustibles fósiles, principalmente gas y carbón. El reto está servido. Entre tanto, Europa presiona para que las interconexiones de las redes de distribución entre los países de la Unión se vayan dimensionando según la demanda.

